lunes, 27 de agosto de 2007

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miércoles, 22 de agosto de 2007

Nelson Mandela

Extractos del discurso pronunciado el 30 de enero de 2003
en el Foro Internacional de la Mujer

Es una tragedia lo que está ocurriendo, lo que está haciendo el presidente George W. Bush. Todo lo que quiere Bush es el petróleo iraquí. ¿Quiénes son, ahora, para pretender que son la policía del mundo y querer decidir por el pueblo de Irak lo que debería hacer con su gobierno y con su liderazgo?
No cabe duda de que Estados Unidos se está portando mal. Su amigo Israel tiene armas de destrucción masiva, pero porque es su aliado no pedirá a la Organización de Naciones Unidas (ONU) que le haga deshacerse de ellas. Esto sólo es un pretexto para obtener el petróleo de Irak.
No hemos tenido guerras mundiales en 57 años, y es por Naciones Unidas. Deberíamos condenar a Tony Blair y Bush y hacerles saber que lo que están haciendo está mal. Otros países, como Francia y Rusia, deben influir en la ONU para condenar lo que Bush está haciendo.
Si esto es hecho por Naciones Unidas, si esta organización declara que "Saddam Hussein no está cumpliendo con las resoluciones de la ONU, y por tanto nosotros, la ONU, actuaremos", apoyaré eso sin reservas.
Ahora Bush está socavando a la ONU. Está actuando por fuera de ella, a pesar del hecho de que la ONU fue idea del presidente Franklin Roosevelt y de Winston Churchill. Tanto Bush como Blair están socavando una idea auspiciada por sus antecesores. No les importa.
¿Será porque el secretario general de Naciones Unidas (el ghanés Kofi Annan) es un hombre negro? Nunca hacían estas cosas cuando los secretarios generales eran blancos.
¿Cuál es la lección de que aquellos actúen fuera de Naciones Unidas? ¿Están diciendo que cualquier nación que crea que no podrá obtener el apoyo de los países con un veto tiene derecho de actuar fuera de la ONU e ignorarla? ¿O están diciendo, nosotros, Estados Unidos, somos ahora el único superpoder en el mundo, y por tanto podemos actuar como nos plazca? ¿Están diciendo que esta es una lección que deberíamos seguir todos, o están diciendo: "somos especiales, lo que hacemos no debería ser hecho por nadie más"?
Si hay un país que ha cometido atrocidades abominables en el mundo, ese es Estados Unidos de América. No le importan los seres humanos. Hace 57 años, cuando Japón se estaba replegando en todos los frentes, ellos decidieron arrojar la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki; mataron a mucha gente inocente y otros aún están sufriendo los efectos de esas bombas.
Esas bombas no estaban destinadas a los japoneses, sino contra la Unión Soviética, para decir: "mira, este es el poder que tengo. Si te atreves a oponerte a lo que hacemos, esto te va pasar a ti". Por ser tan arrogantes, decidieron matar a gente inocente en Japón, que sufre por eso.
Lo que estoy condenando es que un poder, con un presidente sin visión de futuro, quien no puede pensar adecuadamente, quiere hundir ahora al mundo en un holocausto.
Me alegra que los pueblos del mundo -especialmente el de Estados Unidos- estén erguidos y oponiéndose a su propio presidente. Espero que esa oposición logre algún día hacerle entender que ha cometido el error más grave de su vida al intentar llevar a cabo una matanza y ser policía del mundo, sin ninguna autorización de la comunidad internacional. Es algo que tenemos que condenar sin reserva.
El pueblo de Estados Unidos debería usar su democracia para deshacerse de Bush. Lo mejor es que los estadounidenses utilicen las urnas y manifestaciones para llamar la atención sobre este asunto.
Finalmente, que tenemos que decir algo del asunto de la globalización. Alguien que dice que él o ella no acepta la globalización, es como decir que yo no acepto el invierno, y por lo tanto no me voy a vestir para el frío. Lo que hoy ocurre en el norte de Europa tiene un efecto en nuestra región ese mismo día. La globalización ya está aquí, nos guste o no.
Pero claro que la globalización en este momento favorece a los ricos y poderosos. Tenemos que luchar contra eso. Tiene que favorecer a todos los seres humanos, sea en Europa o en África.

martes, 21 de agosto de 2007

Resultados II Encuesta

En un tema más que picante la votación fue muy pareja.
Casi el 30% de los votantes se inclinaron por resolver "El conflicto de las papeleras" en El MercoSur, y después hubo un increíble triple empate entre las siguientes opciones con casi el 25%: Ante la corte de la Haya; Cortando relación total con Uruguay y Priorizando la posición de los vecinos de Gualeguaychú.
El dato saliente, con 0 (cero) votos quedó en último lugar la opción que EEUU oficie de mediador.

Te invitamos a que participes en esta nueva encuesta, gracias x difundir el Blog !!!

lunes, 20 de agosto de 2007

Poder y Terror

Noam Chomsky


La Razón

«Poder y terror» es el último libro del prestigioso lingüista, publicado por RBA Editores.

A continuación reproducimos un extracto del primer capítulo, correspondiente a un acto celebrado el 21 de mayo de 2002. Chomsky describe sus primeras impresiones tras conocer los atentados del 11 de septiembre.

Puse la radio para enterarme de lo que pasaba y, obviamente, pensé que era una atrocidad espantosa. Reaccioné igual que la mayoría de la gente de todo el mundo. Una atrocidad espantosa pero, a menos que esté usted en Europa, Estados Unidos o Japón, supongo que todos sabemos que no era nada nuevo. De la misma manera han tratado las potencias imperialistas al resto del mundo durante cientos de años. Fue un acontecimiento histórico pero, desgraciadamente, no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad sino por quiénes habían sido las víctimas.

Si repasa cientos de años de historia, los países imperialistas han sido básicamente invulnerables. Se cometen cantidad de atrocidades, pero en otro sitio. Lo mismo que Japón cometió atrocidades en China y, hasta donde yo sé, no hubo ataques terroristas en Tokio. Siempre se cometen en otro sitio. Y eso viene ocurriendo desde hace cientos de años. Ésta es la primera diferencia. No es tan sorprendente. He hablado y escrito sobre estos temas antes y, por todas partes, aparecen en la literatura especializada. Ha sido bien interpretado y es más que obvio que, con la tecnología contemporánea, es posible que grupos reducidos sin demasiada sofisticación tecnológica cometan tremendas atrocidades. El ataque con gas en Japón es un ejemplo.

Esa clase de cosas han sido de dominio público durante años para cualquiera que preste un poco de atención. Puede encontrar artículos en revistas especializadas de Estados Unidos, escritos mucho antes del 11 de septiembre, en los que se señala que no sería tan difícil provocar una explosión nuclear en Nueva York. Hay cantidad de armas nucleares fuera de control en el mundo entero. Por desgracia, decenas de miles de ellas y de sus componentes. Hay información disponible al alcance de cualquiera sobre cómo combinarlos para producir una pequeña «bomba sucia». O lo que se llama una pequeña bomba, puesto que la lanzada en Hiroshima sería a estas alturas una «pequeña bomba». Pero una bomba como la de Hiroshima en la habitación de un hotel de Nueva York no tendría ninguna gracia.

Y no sería en absoluto difícil colocarla. Quiero decir que, con una capacidad bastante limitada, una persona podría probablemente pasar componentes de contrabando por la frontera canadiense, una frontera desguarnecida que no puede protegerse. Es muy posible que ocurra esa clase de cosas en estos tiempos, a menos que los conflictos se encaren de manera sensata. Y la manera sensata es tratar de entender de dónde viene la cosa.

De nada sirve limitarse a armar escándalo. Si de verdad se busca intentar prevenir futuras atrocidades, hay que tratar de averiguar cuáles son sus raíces. Y casi todos los delitos, un delito callejero, una guerra, lo que sea, por lo general tienen algo detrás con visos de legitimidad, y son esos visos de legitimidad lo que es necesario tener en cuenta. Y tanto vale si se trata de un delito callejero o de crímenes de guerra de una potencia agresora.

martes, 14 de agosto de 2007

Resultado I Encuesta

Casi el 50 % de los votos recibidos en nuestra encuesta concluyeron, en que la Revolución Bolivarina es Real, contra una 43 % que se inclinó porque la Revolución es Demagógica.
Te invitamos a participar de la próxima encuesta que comenzará cada lunes antes del mediodía.

sábado, 11 de agosto de 2007

La mùsica sigue sonando... (??)

UNA NOCHE DE TERROR

Revista Rolling Stone

La noche del 30 de diciembre fue para muchas personas de mi generación (tengo 51 años) una noche de terror. Los verdaderos protagonistas del infierno de Repúbica Cromagnon eran nuestros hijos (y si no lo eran, podían serlo). Imposible no angustiarse entonces por las muertes imperdonables, por los heridos, por el descontrol, por las pérdidas . Pero hubo algo más.

Voy a hablar en términos muy personales, aunque tengo la esperanza de interpretar otros sentimientos. La memoria tiende a veces puentes extraños. Los neurobiólogos se lo atribuyen a las Redes Neuronales. Nosotros los añosos al sabor de las Magdalenas (una imborrable escena de En Busca del Tiempo Perdido). Lo cierto es que ver esa madrugada a mis hijos buscar, en las listas de muertos que se actualizaban por Internet, a sus amigos y compañeros, me retrotrajo inmediatamente a la dictadura. Fue un temblor en el cuerpo. Entonces no había Internet, pero era cotidiano el tropiezo con noticias infaustas donde desesperadamente tratábamos de saber. Me vi a mí misma buscando a mi hermana, a mis amigos, a mis compañeros. Otros muertos, otros desaparecidos. Sólo en una nota del más que lúcido Enrique Pinti encontré el vínculo entre República Cromagnon y La Noche de los Lápices.

En los años 70 (de eso estoy hablando) yo escuchaba rock and roll del bueno, y ya teníamos muy buen rock nacional, prohibido por la dictadura que lo consideraba un vehículo de perdición. En la revista Humor salió un documento de la marina que señalaba todos los indicios de que en el rock había mensajes del demonio. Seguramente era por escuchar rock and roll, y no por vivir bajo una dictadura sangrienta, que me sentía tan identificada con la frase con la que Paul Nizan comienza su novela Adén Arabia: “Tenía veinte años, y no permitiré que nadie diga que es la edad más hermosa de la vida”.

La pregunta inevitable es cómo una generación con tantas pérdidas no pudo (no puede) cuidar a quienes hoy son adolescentes y jóvenes. Qué mensajes de muerte les estamos dando para que sus vidas estén tan expuestas, valgan tan poco. Cómo permitimos que se hable de derechos humanos en un país donde el 75 % de los niños son pobres, donde el 35 % de los adolescentes entre 18 y 24 años (el público de Callejeros) no estudian ni trabajan. ¿A dónde, a quiénes, pertenecen esos chicos? ¿Qué diferencia moral hay entre matar y dejar morir?

Con una historia en la que “abuelas”, “madres”, “hijos” y “familiares” representan agrupaciones y no relaciones de sangre, estamos tan concentrados en nuestras reparaciones y discursos que los vamos empujando del espacio público, de lo que Hannah Arendt llamaba “el espacio de aparición”, el resplandor de lo político.

Para nosotros, setentistas, hasta las relaciones más íntimas y personales se cortaban por la pertenencia política. Las marcas identitarias de la generación joven actual indudablemente no tienen ese corte, ni podría tenerlo, en vista de lo que la política y los partidos les ofrecen. Sus sentimientos de identidad y de rebeldía, su fuego y su indignación ante la injusticia corren por otro lado, cuando corren.

Ir a escuchar a Callejeros fue una ceremonia. Y como toda ceremonia tiene sus rituales. El rock tiene una liturgia, cada grupo la tiene, y sus seguidores más intensos actúan como fieles. Por eso no sorprende escuchar a algunos adolescentes afirmar que van a seguir prendiendo bengalas en los recitales. Es nuestra responsabilidad que no se pongan en riesgo, que no mueran por eso. No le voy a echar la culpa al rock and roll.

Para mí el rock es un alarido de vida y no de muerte. Es un grito que energiza la rebeldía colectiva y no el aguante. Es una inmersión en la naturaleza más profunda y no un aturdimiento del cerebro. Una ampliación de los umbrales de la percepción y no el limado de los sentidos. Una patada a la sociedad de consumo berreta y no un producto de góndola de supermercado. Una alianza fraterna casi animal contra el sistema, y no la explotación publicitaria de un “evento” por empresarios inescrupulosos.

Estamos hablando de rock and roll, y nadie tiene privilegios en su definición. Por eso me hubiera gustado escuchar a los propios adolescentes hablar sobre lo que pasó.

A lo mejor también es de otra generación estar tan pegada a la palabra. En las marchas de los jueves por República Cromagnon, las consignas son tan elementales que pienso si es que no pueden expresar lo que sienten, si ante lo extraordinariamente doloroso no hay para decir algo menos trivial que un insulto. La palabra es un modo de acción, no es sólo el nombre de una acción. Quitarles o no darles a los jóvenes la herramienta de la palabra es amordazarlos y maniatarlos desde adentro. El silencio que resulte de ello sólo puede ser explosivo.

Diana Maffia
Doctora en Filosofía (UBA)
Directora académica del Instituto Hannah Arendt
www.institutoarendt.com.ar

miércoles, 8 de agosto de 2007

Poema "Cuando los nazis vinieron...", de Martin Niemoeller

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Poema "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. El orden exacto de los grupos y las palabras están sujetas a disputa, ya que existen muchas versiones, la mayoría transmitidas oralmente. Martín Niemöller, su autor, menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino de un sermón en la semana santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”.
Esta cita frecuentemente se atribuye por error a Bertolt Brecht.

sábado, 4 de agosto de 2007

Mujeres y Piqueteras

Entrevista a las piqueteras argentinas Silvia Boo y Neka Jara
"Pensamos que las mujeres debemos recuperar la capacidad de hacer"

"Pensamos que las mujeres debemos recuperar la capacidad de hacer". Silvia Boo y Neka Jara son parte del Movimiento de Trabajadores Desempleados (MTD) de Solano (Quilmes, Buenos Aires). Conversamos sobre la situación de la mujer argentina, también dentro del MTD. Más de la mitad de la población del conurbano bonaerense se encuentra en situación de pobreza y en barrios como el que nos encontramos los niveles llegan al 71%. El capitalismo genera pobreza y, en este contexto, las mujeres acostumbran a ser las más perjudicadas...

SILVIA BOO: Estaría bueno plantearnos el capitalismo no sólo como una cuestión de pobreza. El capitalismo construye un tipo determinado de relaciones que, refiriéndonos a la mujer, no sólo están dentro de las clases pobres, sino que afecta a las mujeres en todos lados. El tema de la dominación es impuesto por el capitalismo; desde la pobreza, desde las relaciones de género, en la educación, en la salud. En este sentido creo que la mujer siempre está más desfavorecida; tiene menos recursos, ha tenido que reaprender a organizar su vida desde otro lugar, en un momento en el que no hay código alguno, ni siquiera de sometimiento. Por ahí, hace 50 o 60 años atrás, había un código de sometimiento, lo cual daba cierta estabilidad a la vida de la mujer dentro de la familia. Ahora, no existen esos códigos y debe ocuparse de todo lo anterior (laburo, pibes...) más todo lo que se le ha venido encima. Esto es lo que nos impone el sistema: cómo nos destruye, cómo nos obliga a estar estancadas en un mismo lugar.

El capitalismo funciona gracias a la existencia de diferencias: nacionales, sociales, de género...

S.B.: Es la jerarquización, en definitiva. Además, es interesante, me parece, esto del neoliberalismo: por un lado habla de la diversidad y por otro lado, la discriminación es cada vez más fuerte en relación a la diferencia. Es decir, por otro lado, homogeneiza como nunca; la diversidad está, ahora, homogeneizada. Es una cosa loca: tenemos la oportunidad de ser cualquier cosa, pero cualquier cosa dentro de los marcos establecidos por el sistema, que son necesariamente opresores y que otra vez vuelven a desconocer la diversidad.

¿La geografía, en vuestra opinión, determina diferentes situaciones para la mujer?

S.B.: En principio, diría que es lo mismo. Hay diferencias culturales, propias de las zonas; formas de organización en cada lugar de acuerdo a su cultura. Las diferencias tienen que ver con quiénes somos y cómo nos organizamos. El sistema está operando de igual manera en todos los lugares.
NEKA JARA: Después de haber estado con grupos de mujeres en Europa, conocer algo de la experiencia de Bolivia y Mujeres Creando, comparto lo que dice Silvia. Es el mismo tipo de dominación: el mismo machismo, la misma jerarquización de los roles, divisiones del trabajo, para hombres, para mujeres, la poca participación de las mujeres en cuestiones públicas. Creo que en la Argentina temas como el machismo y el maltrato están más solapados, más escondidos. Hay un discurso más ‘progresista’; pero la situación de vida, los sentimientos; el maltrato existe.
S.B.: Las zonas urbanas de Argentina están europeizadas, por eso estos temas aparentan ser menos graves que en el resto de Sudamérica, donde no se esconde la brutalidad. Tiene que ver con las formas culturales que adoptó Argentina; sucede lo mismo, pero de otro modo.

Según un informe realizado por el Consejo Nacional de la Mujer, recientemente dado a conocer, una de cada tres mujeres del Gran Buenos Aires sufre algún tipo de maltrato por el hecho de ser mujer. ¿Cuáles serían estas violencias?

N.J.: En barrios como el nuestro, hacerse cargo de la casa y de los pibes es un trabajo exclusivo de las mujeres. El hombre parece tener puertas abiertas para hacer lo que le plazca, mientras la mujer debe cargar con las cuestiones cotidianas. Esto es una forma de maltrato. Las adolescentes embarazadas: la culpa es de la chica y ella debe hacerse cargo o de ser madre o abortar. Y hablamos de abortos caseros, riesgosos para la vida. Muchas mueren. También está el tema del peligro en la calle: las niñas están más expuestas que los niños. Es muy fuerte.

¿Podemos hablar de movimiento feminista en Argentina?

N.J.: El 8 de marzo es un día más. Hay pequeñas experiencias, diversas. Los grupos feministas suelen encarar la legalización del aborto, la denuncia del maltrato, la identidad como género. Conocemos otros grupos que se paran desde otro lugar, como nosotras en el MTD, pensando el tema de la mujer desde un plano global, político, que asume a toda la mujer, no solo algunos aspectos de la vida femenina. La mujer en la sociedad, en el mundo, no en relación, no como esta cuestión de género separándote del resto de lo social.
S.B.: Y no como víctima; no recuperar el tema de la mujer desde la victimización -la mujer víctima del abuso, víctima del maltrato- sino la mujer como la potencia, todo aquello de lo que las mujeres somos capaces. Pensamos que hay que recuperar la capacidad de las mujeres de hacer.
N.J.: En los comienzos del MTD, lo que conversamos, lo que podíamos palpar era cómo en un momento de crisis muy grande, las mujeres pudieron tomar las riendas del rumbo de sus hijos, y yo creo que en un primer momento hay un sentimiento de mucha frustración por parte de los hombres. La mujer se pone de pie, y descubre que hay caminos posibles para luchar contra todo eso; yo lo siento así.

La mujer en el movimiento de los trabajadores desempleados

N.J.: Lo primero que hicimos fue poner en palabras -y ser conscientes- que la presencia de la mujer estaba siendo muy fuerte en el movimiento y que, realmente, estaba dando una forma de organización diferente. Más tarde, en torno a esto aparecieron varios espacios: el maltrato, la violencia, el abuso, la prevención de enfermedades y algunas experiencias fuertes vividas en el seno del MTD. Se organizaron talleres y lo pusimos en discusión. Empezamos a encontrarnos cotidianamente, a hacernos amigas, a charlar de nuestros propios problemas; la necesidad de generar un espacio donde encontrarnos. Después de diez años, creo que este espacio ha sido donde mejor echó a andar el tema de la horizontalidad y la autonomía. Pensado desde la mujer, pero no desde el fundamentalismo de género; no, mujeres en relación con otros diferentes a nosotras y así construir espacios de lucha y cambio social.
S.B.: Fue importante reconocernos. Para muchas de nosotras el trabajo con el hombre, día a día, mano a mano, era lo cotidiano; la diferencia no era lo cotidiano. Las tareas no se distribuían por el sexo, y las diferencias políticas tampoco se daban por éste. En ese caminar, costaba ver que no éramos lo mismo, que teníamos algo particular, que no mirábamos la vida desde el mismo lugar; ni mejor, ni peor, no era el mismo lugar. El grupo nos ayudó a encontrarnos con esos aspectos nuestros, con cuestiones de la feminidad, lo femenino, lo maternal, la pareja. Cuestiones vividas, pero no trabajadas desde lo femenino.

viernes, 3 de agosto de 2007

martes, 24 de julio de 2007

CASA TOMADA

Casa tomada
Julio Cortázar


Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.
Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.
Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.
Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.
Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados. -¿Estás seguro? Asentí. -Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.
Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.
-No está aquí.
Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerza, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papa, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:
-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)
Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.
No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.
-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente. -No, nada.
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

Al Maestro Don Fontanarrosa


jueves, 19 de julio de 2007

Poema de Hermann Hesse

Lobo Estepario
Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.
¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.
Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.
Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.

domingo, 15 de julio de 2007

Declaración de la Selva Lacandona - EZLN



HOY DECIMOS ¡BASTA!

Al pueblo de México:
Hermanos mexicanos:

Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorvidos por el expansionismo norteamericano, luego por promnulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictdura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin imortarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.
Pero nosotros HOY DECIMOS ¡BASTA!, somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad, los desposeídos somo millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias. Son los mismos que se opusieron a Hidalgo y a Morelos, los que traicionaron a Vicente Guerrero, son los mismos que vendieron más de la mitad de nuestro suelo al extranjero invasor, son los mismos que trajeron un príncipe europeo a gobernarnos, son los mismos que formaron la dictadura de los científicos porfiristas, son los mismos que se opusieron a la Expropiación Petrolera, son los mismos que masacraron a los trabajadores ferrocarrileros en 1958 y a los estudiantes en 1968, son los mismos que hoy nos quitan todo, absolutamente todo.
Para evitarlo y como nuestra última esperanza, después de haber intentado todo por poner en práctica la legalidad basada en nuestra Carta Magna, recurrimos a ella, nuestra Constitución, para aplicar el Artículo 39 Constitucional que a la letra dice:
«La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo el poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.»
Por tanto, en apedo a nuestra Constitución, emitimos la presente al ejército federal mexicano, pilar básico de la dictadura que padecemos, monopolizada por el partido en el poder y encabezada por el ejecutivo federal que hoy detenta su jefe máximo e ilegítimo, Carlos Salinas de Gortari.
Conforme a esta Declaración de guerra pedimos a los otros Poderes de la Nación se aboquen a restaurar la legalidad y la estabilidad de la Nación deponiendo al dictador.
También pedimos a los organismos Internacionales y a la Cruz Roja Internacional que vigilen y regulen los combates que nuestras fuerzas libran protegiendo a la población civil, pues nosotros declaramos ahora y siempre que estamos sujetos a lo estipulado por la Leyes sobre la Guerra de la Convención de Ginebra, formando el EZLN como fuerza beligerante de nuestra lucha de liberación. Tenemos al pueblo mexicano de nuestra parte, tenemos Patria y la Bandera tricolor es amada y respetada por los combatientes INSURGENTES, utilizamos los colores rojo y negro en nuestro uniforme, símbolos del pueblo trabajador en sus luchas de huelga, nuestra bandera lleva las letras «EZLN», EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL, y con ella iremos a los combates siempre.
Rechazamos de antemano cualquier intento de desvirtuar la justa causa de nuestra lucha acusándola de narcotráfico, narcoguerrilla, bandidaje u otro calificativo que puedan usar nuestros enemigos. Nuestra lucha se apega al derecho constitucional y es abanderada por la justicia y la igualdad.
Por los tanto, y conforme a esta Declaración de guerra, damos a nuestras fuerzas militares del Ejército Zapatista de Liberación Nacional las siguientes órdenes:
Primero. Avanzar hacia la capital del país venciendo al ejército federal mexicano, protegiendo en su avance liberador a la población civil y permitiendo a los pueblos liberados elegir, libre y democráticamente, a sus propias autoridades administrativas.
Segudo. Respetar la vida de los prisioneros y entregar a los heridos a la Cruz Roja Internacional para su atención médica.
Tercero. Iniciar juicios sumarios contra los soldados del ejército federal mexicano y la policía política que hayan recibido cursos y que hayan sido asesorados, entrenados, o pagados por extranjeros, sea dentro de nuestra nación o fuera de ella, acusados de traición a la Patria, y contra todos aquellos que repriman y maltraten a la población civil y roben o atenten contra los bienes del pueblo.
Cuarto. Formar nuevas filas con todos aquellos mexicanos que manifiesten sumarse a nuestra justa lucha, incluídos aquellos que, siendo soldados enemigos, se entreguen sin combatir a nuestras fuerzas y juren responder a ls órdenes de esta Comandancia General del EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
Quinto. Pedir la rendición incondiconal de los cuarteles enemigos antes de entablar los combates.
Sexto. Suspender el saqueo de nuestras riquezas naturales en los lugares controlados por el EZLN.
PUEBLO DE MÉXICO: Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años, por lo que pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático.
INTÉGRATE A LA FUERZAS INSURGENTESDEL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
Comandancia General del EZLN - Año de 1993

jueves, 12 de julio de 2007

Carta de García Marquez a Bush


Cómo se siente? ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo? ¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock? En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión. ¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de septiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana.
Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista. ¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina?
Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada. Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941.
Pero siempre el horror estuvo lejos. Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años?. En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío. Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500.000 los muertos. Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto...¿Cuánta gente desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable? En todos esos lugares los proyectiles habían sido fabricados en factorías de tu país, y eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu Departamento de Estado, y sólo para que tu pudieras seguir gozando de la forma de vida americana. Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo. Curiosamente, tus gobernantes lanzan los jinetes del Apocalipsis en nombre de la libertad y de la democracia. Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo(en este planeta donde cada día mueren 24.000 pobladores por hambre o enfermedades curables), Estados Unidos no representa la libertad, sino un enemigo lejano y terrible que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. Siempre han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven allá es una dolorosa realidad cercana, una guerra donde los edificios se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una muerte horrible. Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles, mujeres, ancianos, niños efectos colaterales. ¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta aunque sea por un solo día? ¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son secretarias, operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca?
¿Cómo se siente el miedo? ¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra finalmente el 11 de septiembre llegó a tu casa?

lunes, 9 de julio de 2007

¿QUIENES SOMOS?

Somos jóvenes que provenimos de diferentes espacios sociales y políticos, convencidos de que es indispensable convocar a lo mejor de las tradiciones políticas y culturales para converger en un nuevo movimiento político y social que, con un criterio de construcción transversal, contribuya al nacimiento de una nueva síntesis política. Por esta razón decidimos conformar "Jóvenes por la Igualdad".Creemos en una participación política comprometida, libre de complicidades, que reviva principios fundamentales para una democracia auténticamente pluralista.Afirmamos que no hay vieja o nueva política; sólo hay política democrática y responsable cuando existe coherencia entre las convicciones, la palabra y la acción. Por eso rechazamos los gestos y valoramos los testimonios. Sostenemos que la política y su práctica tienen por objeto y objetivo esencial al hombre en su humanidad y extensión social. Nuestro trabajo no se centra simplemente en el afán por demostrar transparencia, compromiso y ética. También estamos comprometidos con la construcción de un modelo social, político, económico y cultural realmente justo, entendiendo por justo aquel sistema que garantice la igualdad de oportunidades, donde el derecho a la salud, a la vivienda digna; a la alimentación; a la cultura; a una educación pública, gratuita y laica; a la identidad y a una vejez sin sobresaltos, sean expresiones concretas de las decisiones y políticas implementadas.Entendemos que la personalidad del ciudadano se enriquece a través del desempeño en el ámbito de lo público, ya que un pueblo que no tiene vida política es presa fácil de la corrupción; la usura y los especuladores de todo tipo.Un pueblo que quiere ser una unidad debe desarrollar su carácter nacional por medio de valores colectivos que se gestan en su memoria común, y se traducen en su testimonio de compromiso político. Creemos que los derechos políticos, sociales y económicos deben plasmarse en un ejercicio cotidiano, que contribuya a la construcción más democrática de la República con un verdadero sentido Federal.Peleamos contra el discurso único –propio del neoliberalismo- que profesa "el abismo", "el caos", y que simplemente siembra más incertidumbre y desazón, sin ofrecer alternativas ni soluciones; discurso que se impone dividiendo a la sociedad en segmentos que fortalecen el individualismo, generando la falsa visión de que los marginados son enemigos de quienes han logrado sobrevivir al sistema, y legitimando la creencia de que el sufrimiento social es la única salida. Este discurso único propone la discriminación del "extranjero", del "raro", del "distinto"; la seguridad a través de la "mano dura" y la represión; de la desaparición física y social; del trabajo a partir de la flexibilización; de la productividad desde la importación; de la especulación; de la usura y el ilícito como criterios de la inversión; de la educación y la salud desde el mundo privatizado.La realidad nos demuestra que, desde los últimos veinticinco años, los únicos "logros" de este modelo han sido que la mayoría sea segregada y se construya una sociedad de y para pocos, donde una dirigencia política y social fue asesinada; donde se agudizan los conflictos sociales, y se sostiene el desempleo más elevado de nuestra historia. Este modelo de exacción y miseria, en el cual el 10 % de la población con mayores ingresos concentra el 50% de la riqueza, es el que ha devastado a la Argentina.El Estado ha sido cooptado por los mercados, en complicidad con los "gerentes de la política", y a partir del delito instalaron el "estado mafioso". En contra de esto, creemos que el Estado somos todos; que la función pública y el empleo público son sinónimos de acción responsable y positiva para el crecimiento de la sociedad y el Estado y, por ello, no deben ser moneda corriente para pagar complacencias, alcahueterías o complicidades, pues esto ha sido funcional al ingreso de la corrupción den las estructuras institucionales.El modelo de la degradación moral, de la deshumanización, de la complicidad entre los que vaciaron el país y los que hicieron la vista gorda, agoniza. Asistimos al fin del régimen.Estamos comprometidos con el nacimiento de una República de Iguales impulsada por el valor de la Verdad y la necesidad de Justicia. De nuestro compromiso depende que no se lleven puesta a la Argentina.